¿Le ha tocado una de estas viejas en la cama?.

¿Le ha tocado una de estas viejas en la cama?.

Los comportamientos de algunas mujeres a la hora de ir a la cama se parecen tanto, que los hombres de With Love, resolvimos clasificarlas.

A todos les ha correspondido alguna vez tener una niña que repiten patrón: seguramente muchos han tenido que compartir catre con una “bilingüe”, una “religiosa” o una “narradora”. Esas son las clásicas. Pero ¿Le ha tocado alguna de estas?

Las calienta huevos:

Maestras en el arte del coqueteo mientras uno las conoce en un bar, o fiesta, y se van con toda la actitud a la casa de cualquiera de los dos, para concretar el negocio. Pero una vez que ha volado la ropa, una vez que la temperatura de los dos se sube – entre otras cosas que también se suben- y cuando todo apunta a una revolcada inolvidable, de repente salen con: “Ay, no. Vamos como rápido. ¿Te parece si nos conocemos mejor primero?”. ¡Chao con estas! Este tipo, las calienta huevos, puede que termine por meterse entre las piernas de uno, pero jamás dejarán que el hombre sea el que se aventure dentro de sus cucos.

Las querendonas:

Usted conoció a la chica hace una semana y han tirado unas tres veces. No, no: peor todavía… La conoció en la fiesta del día anterior y hoy está en la cama con ella; claramente, no se conocen bien para estas instancias. Es obvio que la cosa es meramente sexual… Y, de repente, ella le suelta: “te quiero”… ¿? ¿Qué responde uno con estas? ¿”Gracias”? ¿O la besa, para tener la boca ocupada y evitar soltar la carcajada?

Las dirty talkers:

Nada más rico que andar en medio de una brutal encamada y que de repente le suelten a uno: “¡Cómeme rico, cabrón!” o “¿Te gusta como la tengo? A mí me encanta tu verga, animal”. Un par de insultos al calor del momento, nunca le hicieron daño a nadie. Y si encima le piden a uno que acompañe la cosa con algunas palmadas, el combo está perfecto.

Las comparadoras:

Estas son bien anti With Love: ¿Para qué putas quiere uno saber que “Camilo la tenía más grande” o que “Sebastián me la chupaba más rico”? Con esta clase de niñas, lo mejor es acabar lo más rápido posible y largarse de su casa o pedirle el taxi a ella, si está en la suya. Y no llamarla más.

Las fantasiosas:

“¿Te acuerdas de mi amiga Caro? Sí, la grandota – imagínatela, ¡imagínatela ya! ¿No quisieras ver cómo se toca mientras nos ve hacerlo? ¡No, mejor! Quiero ver cómo te la comes, quiero verlo ya”… Esta es una de las clásicas faenas que usted podrá vivir cuando se enfrente con alguna de las fantasiosas.

Las Raspa-ollas:

Un viernes triunfal. Buena fiesta, buen trago, buena compañía, buen remate y buena faena. Pero todo se va para la inmunda cuando se da cuenta de que al día siguiente ella, casualmente, tiene todo el tiempo del mundo y ha decidido que lo quiere pasar junto a usted. De ahí en adelante todo se vuelve incómodo, toca alimentarla, darle más de comer y aun así, siendo las 8:00 pm del domingo, ella sigue preguntando “¿Y ahora qué vamos a hacer?”

Crédito foto: Foxacademy