14 clases de mujeres en la cama.

14 clases de mujeres en la cama.

Todos nos hemos encontrado alguna vez con chicas que repiten patrón: seguramente a varios les ha tocado alguna vez una “bilingüe”, una “religiosa” o una “narradora”. Esas son las clásicas. Pero ¿Le ha tocado alguna de estas en la cama?

1) Las calienta huevos: Maestras en el arte del coqueteo mientras uno las conoce en un bar, o fiesta, y se van con toda la actitud a la casa de cualquiera de los dos, para concretar el negocio. Pero una vez que ha volado la ropa, una vez que la temperatura de los dos se sube – entre otras cosas- y cuando todo apunta a una revolcada inolvidable, de repente salen con: “Ay, no; vamos como rápido. ¿Te parece sí nos conocemos mejor primero?”. ¡Chao con estas! Este tipo, las calienta huevos, puede que termine por meterse entre las piernas de uno, pero jamás dejarán que el hombre sea el que se aventure dentro de sus cucos.

2) Las dirty talkers: Nada más rico que andar en medio de una brutal encamada y que de repente le suelten a uno: “¡Cómeme rico, cabrón!” o “¿Te gusta como la tengo? A mí me encanta tu verga, animal”. Un par de insultos al calor del momento, nunca le hicieron daño a nadie. Y si encima le piden a uno que acompañe la cosa con algunas palmadas, el combo está perfecto.

3) Las “si te vi no me acuerdo”: Perfectas y entendedoras, el acuerdo y la confianza hacen que este sea el mejor de los encuentros: One night stand, amigos/conocidos por el resto de la vida hasta que alguno de los dos requiera algún repitis. Simplemente, perfecto.

4) Las querendonas: Usted conoció a la chica hace una semana y han tirado unas tres veces. No, no: peor todavía… La conoció en la fiesta del día anterior y hoy está en la cama con ella; claramente, no se conocen bien para estas instancias. Es obvio que la cosa es meramente sexual… Y, de repente, ella le suelta: “te quiero”… ¿? ¿Qué responde uno con estas? ¿”Gracias”? ¿O la besa, para tener la boca ocupada y evitar soltar la carcajada?

5) Las maestras: ¿Le ha pasado que anda en pleno ajetreo y de repente la chica empieza a soltar frases tipo “Así, eso… más rápido… derecho, más fuerte… así no; mejor por el otro lado”? ¡Le tocó una de esas que prácticamente no le va a dejar proponer nada, porque ella ya lo tiene controlado todo! Saben por dónde, cómo y cuándo, quieren lo que quieren. Y es que no sólo se ve reflejado en sus comentarios, también en su actitud; mandonas y dinámicas, las maestras son aquellas que como dice la leyenda: “cambian de posición solitas”.

6) Las exigentes: Son una variación de la anterior clase, pero con un agravante: al menos “las maestras” se creen más expertas que uno, pero finalmente lo dejan participar en el asunto. “las exigentes” sencillamente dan órdenes: “¡¡Más!!… ¡Más!” “¡Hasta el fondo; mételo hasta el fondo!” si usted es de personalidad más bien sumisa, seguro la va a pasar bueno con estas. Y si no lo es, puede que ver esa sed de placer le permita darse el lujo de ser sumiso por esta vez y dejar que todo quede bajo la puntual dirección de una exigente.

7) Las psicópatas: Variante de las anteriores: no contentas con dar órdenes, este tipo de mujeres dejan ver además un instinto asesino si usted no hace lo que ellas quieren: ¡”Si me lo sacas te mato!”. Algunas sazonan todavía más la cosa, con insultos. Asegúrese de no tener un cuchillo en el cuarto cuando esté con una de estas. Lo divertido de compartir con alguna de estas es cuando deciden delegar el poder y comienzan a clamar por una nalgada sin ningún tipo de restricción o se elevan en un intento desesperado por ser estranguladas; como si el placer se incrementara al sentir que se les escapa un pedacito de la vida entre el sudor y la tensión del momento.

8) Las posesivas: “¡Mío! Mío… todo eso es mío…” es la frase insignia de estas, en mitad del ajetreo. Sin mayores explicaciones; rico oírlo. Lo mata-pasiones es cuando deciden que su lado posesivo trascienda a espacios fuera de la cama.

9) Las “yo aparento mucho, pero me muevo poco”: Siempre aparece una de esas que finge ser la más recorrida y conocedora del tema. “A mí me gusta tal cosa”, “yo he hecho tal otra”, “me caen mal las mojigatas que les da pena decir que les den duro en la cama”, bla bla bla. Hasta ahí, todo en orden. Usted, como buen depredador, decide ficharla. Hace el Buddy call, la tipa aparece y de repente todo resulta ser una vil y sucia mentira: ni sabe hacer esto, ni mucho menos le gusta lo otro, y mucho menos había experimentado con todo ello que nos habíamos imaginado. Sencillamente, indignante.

10) Las comparadoras: Estas son bien anti With Love: ¿Para qué putas quiere uno saber que “Camilo la tenía más grande” o que “Sebastián me la chupaba más rico”? Con esta clase de niñas, lo mejor es acabar lo más rápido posible y largarse de su casa o pedirle el taxi a ella, si está en la suya. Y no llamarla más.

11) Las 007: Todo va perfecto; el acostón va como se planeó: la cosa termina y usted se levanta a traer algo para tomar, desde la cocina… y cuando vuelve al cuarto encuentra que su date está revisando sus conversaciones en el celular; no en el de ella… ¡en el suyo! Y capaz que le sale con un “¿Y quién es Margarita, y por qué dice que te quiere ver?” o “¿Y estas fotos con esa vieja dónde fueron”? Consejo, responda como pueda y deshágase de ella con sutileza, luego bloquéela de todas partes y piérdase del mapa. Y si tiene mascota, ojo se la cocinan, como pasó en Atracción Fatal. Lo último que usted necesita es una stalker que le ande jodiendo la vida con cosas que solo le importan a usted.

12) Las infieles: Con esta puede que todo comience con algo como: “¿Quieres ver una película? mi novio tiene Netflix”. De ahí para adelante no es mucho lo que tengamos que contarles, al fin y al cabo ellas son las maestras del disfraz, del engaño, y de volverlo a usted “el otro“.

13) Las fantasiosas: “¿Te acuerdas de mi amiga Caro? Sí, la grandota – imagínatela, ¡imagínatela ya! ¿No quisieras ver cómo se toca mientras nos ve hacerlo? ¡No, mejor! Quiero ver cómo te la comes, quiero verlo ya”… Esta es una de las clásicas faenas que usted podrá vivir cuando se enfrente con alguna de las fantasiosas.

14) Las Raspa-ollas: Un viernes triunfal. Buena fiesta, buen trago, buena compañía, buen remate y buena faena. Pero todo se va para la inmunda cuando se da cuenta de que al día siguiente ella, casualmente, tiene todo el tiempo del mundo y ha decidido que lo quiere pasar junto a usted. De ahí en adelante todo se vuelve incómodo, toca alimentarla, darle más de comer y aun así, siendo las 8:00 pm del domingo ella sigue preguntando “¿Qué vamos a hacer?”

Crédito foto: Justin Fox