Estudiante de día, web camer de noche.

Estudiante de día, web camer de noche.

No es difícil imaginar que Natalia tenga muchos pretendientes: es bonita, inteligente y entradora; a sus 23 años sus días transcurren muy normalitos; estudia diseño gráfico y vive pendiente de sacar buena nota en sus parciales.

Podría decirse que sus días son iguales a los de cualquier niña de su edad, pero cuando cae la noche, el estudio pasa a un segundo plano y llega la hora de trabajar, porque ella no es rica y le toca vivir de algo. Pero ese “algo” es lo que llama la atención en Natalia, porque mientras sus compañeras de U regresan a la comodidad de sus casas o van a trabajar como meseras en el restaurante de moda, ella se prepara para una labor mucho más pícara y seductora… Una que sus compañeros de clases desconocen, y que si conocieran, seguramente quedarían en shock, por lo que ella se encarga de mantenerla en muy buen secreto.

Y no es que le avergüence; es que sencillamente, lo que Natalia haga, no le tiene por qué importar a nadie más, que no sea a ella misma.

Bajo la complicidad de la noche, ella se transforma en una mujer sensual que cumplirá las fantasías más ardientes de todo el que quiera verla, porque ella es modelo de Web Cam. Sí; cuando Natalia se conecta, se vuelve Ginger, una ardiente joven que, ataviada con sensual liguero, chatea con todo el que quiera disfrutar de su compañía, su coqueteo, y sus sensuales invitaciones a pasar un buen rato.

No crea que Ginger está ahí porque no tiene otra opción para comer. A ella le gusta mostrarse, sabe que tiene un curvilíneo cuerpo y una cara de infarto… disfruta su trabajo y sabe cómo acercarse a los clientes.

Entonces, “¿Por qué no hacerlo?” Fue lo que pensó cuando le hicieron la propuesta de rentabilizar su cuerpo y encantos, hace un par de años. Aunque Ginger y Natalia son la misma persona y cualquiera podría llegar a enloquecerse con esta doble vida, el truco está en que cada una tenga una existencia separada de la otra, que una de ellas disfrute el usar sus encantos para cautivar a quienes la visitan, mientras la otra cumple muy pila con sus tareas universitarias.

Clientes hay de todas clases, y se conectan en diferentes niveles con los modelos, a quienes les comparten sus más secretas fantasías y fetiches, así como secretos y cosas que no le contarían a otras personas.

Algunas veces, Natalia se pilla que algún estudiante de la U se queda viéndola, como si la reconociera de alguna otra parte. Ella se ríe y sigue su camino, contenta y orgullosa, porque mientras ese compañero tiene que pedirle la mesada a los papás, ella no tiene que pasar por esto; al contrario, es su bolsillo el que paga la ida a cine que ella le propone al novio, quien no tiene ni idea de a qué se dedica su chica.

Cuando la noche culmina, Ginger está cansada pero feliz; empieza una nueva jornada de clases y ella se quita su disfraz para que Natalia vuelva a sus libros y cuadernos, hasta que unas horas después, llegue nuevamente la hora de que Ginger entre en acción.

Crédito foto: Julián Tabares