Me declaro fan número 1 de los moteles

Me declaro fan número 1 de los moteles

Debo confesar que mi experiencia con los moteles en Bogotá empezó con un poco de miedo, y hasta cierto asco. La primera vez que fui a un motel en la ciudad tenía 19 años y mi novio de ese entonces tenía 27, obviamente tenía más experiencia que yo. Después de haber visitado ya varios moteles en la ciudad debo decir que ese hombre tuvo mucho coraje al llevarme allá, el sitio tenía tanta pinta de burdel barato que ahora que lo pienso tuve suerte al no sentirme más incómoda de lo que ya me sentía.

Los moteles los he utilizado para tantas cosas además de tener sexo, que me parece buenísimo que alguien haya tenido la idea de alquilar espacios por horas, los mejores remates de fiestas que he tenido los he tenido en un motel y no fue follando, o aquellos días en los que mis amigos y yo estábamos tan volados que era mejor refugiarse en la seguridad de un motel y no en la calle para pasar la turra.

Imaginen por un momento qué sería de nuestra vida sin los moteles, yo por mi parte no podría follar plenamente pensando en que mis hermanos pueden escuchar mis “quién es tu puta”, o pensando en que tal vez los vecinos podrían llegar a llamar a la policía pensando en que me está pasando algo, ¿Dónde iríamos a la hora del almuerzo con nuestro compañero de trabajo para calmar ganas?, ¿Dónde remataríamos las fiestas con los amigos?, Yo no me sentiría cómoda de quitarme la camisa en la calle para calmar las ansias de libertad que me provocan los efectos de algunos dulces consumidos durante la noche, ¿Qué diría, “señor agente es que tengo mucho calor y me estorba mi bra”?, yo no me imagino arreglando en mi casa todo el desorden que se deja en un motel después de una fiesta o después de un buen polvo.

Hay moteles de moteles, he ido a unos terribles, esos donde todo está tan junto que uno puede saber si están fingiendo o no el orgasmo, pero también he ido a unos que me han parecido increíbles, todo depende de lo que uno busque ¿no?, si uno quiere seguir la fiesta pues uno busca uno donde haya espacio y donde poner música súper duro, si uno quiere pasar la turra una cama cómoda y un baño limpio bastan, pero si lo que uno está buscando es sexo, prefiero esos que de verdad le dan a uno privacidad, y no porque me de vergüenza que me vean, sino para realmente crear un ambiente apto para gritar “quiero que me amarres”.

Ph: Nora Call

Si ustedes como yo comparte mi opinión, espero que hayan disfrutado el articulo y compártanme sus experiencias, si por el contrario hace rato no pisan un motel porque cuentan con la privacidad de un lugar propio, yo los invito a romper la rutina y volver a uno, y ojala uno donde puedan dar rienda suelta a sus más íntimos impulsos sexuales.